Adiós, muchachos; adiós, alumnos míos

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…………La clase queda vacía. Abro las ventanas para que se disipe el olor a humanidad. Huele a tigre en celo, como diría mi padre, que también se curtió por más de cuarenta años en escuelas públicas. Es lo que tiene trabajar en salas abarrotadas de seres humanos que oscilan entre la pubertad y adolescencia, con la revolución hormonal y psicológica que conlleva.
…………En breve, tras el recreo, entran los de cuarto. Mi pesadilla: son treinta y seis. No me caben. Tenemos que colocarlos en grupos de tres para que compartan dos mesas. Es un colectivo endiablado: cinco son repetidores, tres han pasado con todas las asignaturas pendientes de tercero de la ESO por imperativo legal. A bastantes les importa un bledo sacarse el curso: vienen aquí porque se lo pasan mejor que en la calle, tienen a sus colegas y flirtean con las mozas o mozos de su edad, pero estudiar…, que estudien otros. Total, para acabar en el paro o arrancando alcachofas como sus padres… Los hay, en cambio, que quieren estudiar, que ven en los estudios, en el sacrificio y disciplina que llevan implícitos, la única salida para una vida digna. Con mucha frecuencia, sus compañeros nos impiden dar clase con normalidad. Demasiadas interrupciones, llamadas de atención continuas, riñas o sermones para que cambien de actitud. Inútiles…
…………He llegado a implorarles que me dejen hacer mi trabajo. Que respeten a sus compañeros. Que me respeten a mí. Que tengan consideración a las horas de preparación que he tenido que echar en casa para poder darles una clase en condiciones. Callan cinco minutos, pero, al cabo, alguno gasta una broma estúpida y toda la clase cacarea como en un gallinero, riendo la guasa del gallito. Tomo asiento, derrotado, cada vez con más ganas de llorar y de someterme. Me miro en los ojos prístinamente azules de Lidia, que se compadece de mi impotencia. Observo a Sara, cuyo padre abandonó Marruecos con toda su familia y se desloma en almacenes, obras o carreteras para darles estudios a sus niñas del alma. Agacho la cabeza y embisto como un toro hacia la pizarra. Y me fajo por esos muchachos míos que no se han rendido como los otros, a los que aún puedo transmitirles algo de cultura, de educación, de humanidad.
…………Me paro de vez en cuando. Intento reenganchar a alguno de los díscolos. A veces los dioses me conceden captar el interés de uno, aunque sea por unos fugaces instantes. Otros, en cambio, duermen sobre los pupitres. Pero son mis muchachos: no los puedo dejar arrumbados así como sí.
…………Para más inri, tengo a tres alumnos con necesidades educativas especiales (ACNEE). Esas criaturas no son iguales que los demás. Necesitan una atención personalizada y constante, un especialista que les saque el mayor provecho posible, no que los dejen “tirados” en medio de una clase repleta. Por ley, un niño ACNEE debía computar como tres alumnos “normales”: así, si se aplicara ésta, mi clase sería de cuarenta y dos personas. Y eso, hoy por hoy, es una ilegalidad. Pero los caciques de siempre se pasan sus propias leyes por la entrepierna y, con los recortes, aumentan el número de alumnos por aula y reducen el número de profesores, tanto de apoyo como los del resto.
…………Los chupatintas, que llevan años sin pisar un aula pública y que son alérgicos a la tiza, envían a los inspectores, que muchas veces parecen comisarios políticos, a apretar aún más las tornas y a seguir recortando. En mi centro pretenden reducir el número de alumnos ACNEE, porque computan, como es lógico, más que el resto. Mi director, que es de los pocos que no se baja los pantalones ante el despotismo de los tecnócratas, les dice a los inspectores que, si les parece, organizamos una peregrinación a Lourdes, ahora que tenemos a ministros tan píos, a ver si la Virgen obra el milagro. Y hace que los niños que tienen síndrome de Down sanen de éste, o que recuperen la vista los dos ciegos que tenemos, o que, bebiendo las aguas benditas, les desaparezca el autismo o el Asperger a otros.
…………Yo también me atrevería a sugerirles que nos repartiéramos a estas criaturas y les mandáramos a algunos a esos colegios tan fantásticos que segregan por sexos y son tan bien tratados por los miembros del Gobierno.
…………Me dicen que los inspectores tienen instrucciones, aparte de seguir recortando en personal, de abrir expediente a todos aquellos que levantemos la voz ante los desmanes que sufrimos. Ante quienes denunciemos que se están cerrando aulas en centros públicos, sobre todo en ciclos formativos, los estudios más solicitados ahora mismo, a la vez que se está potenciando que ese mismo tipo de enseñanza sea ofertada en centros privados o concertados. En los que matricularse cuesta cuatro mil euros.
…………Así, en septiembre, las aulas de bachillerato se llenan de jóvenes que no han podido matricularse en un ciclo formativo público porque han reducido escandalosamente la oferta, y que no tienen el dinero para inscribirse en esos centros privados o concertados que están naciendo como champiñones al albur de la nueva ola privatizadora del Partido Popular, empeñado en inflar la burbuja académica (y sanitaria). Jóvenes que no tienen interés alguno en estudiar bachiller, a los que han impedido con los recortes hacer el ciclo que deseaban, jóvenes que se dedican a vegetar en aulas públicas, con abulia y desesperanza.
…………Reviso, contrito, el puñado de cuadernos y fichas por corregir. Observo que me voy a tener que quedar sin dar tres de las lecciones programadas. Las última semanas, conforme van aumentando las temperaturas, están más insoportables que nunca y me resulta un empeño de gigantes poder explicar la materia y corregir con ellos las actividades que les ayuden a asimilar lo visto en clase. Cada vez con más frecuencia, pienso que me he equivocado en mi profesión, que veintitrés años de experiencia no sirven de nada. Menospreciado y humillado por una panda de gobernantes incompetentes, que me han rebajado más del treinta por ciento de mi sueldo, para nada. Infravalorado por unos alumnos y familias que me ven como un enemigo por intentar hacer de ellos personas de provecho, de bien.
…………Y los (supuestos) mamones de la Consejería y del Gobierno central, con la monserga de la austeridad (para sanar los dispendios y derroches que han causado ellos mismos o sus jefes) amenazan con elevar el número de alumnos a treinta y nueve en ESO y a cuarenta y cuatro en bachillerato. ¡Hatajo de inútiles arrogantes, que no tienen ni idea de lo que significa dar una clase en un centro público, con un alumnado tan heterodoxo, y en condiciones de una precariedad y hastío extremo en el funcionariado! ¡Panda de ganapanes que se gastan casi cuatro millones de euros en pizarras digitales (¿a qué presunto amiguito de qué presunta empresa han presuntamente favorecido comprándole en estos tiempos de crisis estas ingentes partidas?), después de haber dejado sin extra a sus trabajadores, después de no haberles pagado a los centros el dinero para mantener encendida la calefacción o el aire acondicionado, si lo hubieren, después de haber dejado sin beca, sin comedor a centenares de alumnos!
…………¿Cómo demonios voy a poder hacerme yo cargo de treinta y nueve adolescentes, teniendo que enseñarles cinco materias diferentes, para una de las cuales ni estoy cualificado ni a la Consejería le importa un comino?
…………De repente, me viene a la cabeza Paco. Este chaval, cuando entró con doce años al centro, era carne de horca, un delincuente en potencia: una familia rota, demasiadas malas influencias en la calle. Costó trabajo, mucho, enderezarlo, pero entre todos los compañeros consiguieron encauzarlo. Se ha titulado limpio en segundo de bachiller. Hoy estará examinándose de selectividad. Estoy orgulloso de él: es un ejemplo de lo que una persona puede hacer con su vida gracias a su tesón y bajo la guía de unos profesores que se impliquen con él, más allá de lo esperado.
…………Pero me acongoja ver hundidos a esos profesores que dieron la cara por Paco y que hicieron de él un hombre honesto. Me entristece verlos (y verme) sin el brillo en los ojos, sin la ilusión y vocación que se supone inherente a esta profesión. Me desuela ver a compañeros, con mucho que dar todavía en la enseñanza, acogerse a la jubilación anticipada porque están hartos de que los mamarrachos del Gobierno los puteen, de que los traten como a escoria.
…………Pienso en los cientos de alumnos que han pasado por mis manos. En las huellas que mutuamente nos hemos dejado. Los veo como lo que son, seres humanos en efervescencia, llenos de sueños, proyectos e ilusiones, pero también de traumas, complejos y problemas. Los veo como personas, no como cabezas de ganado, tal y como los considera el nuevo Gobierno ultraliberal, que todo lo mira con la estólida mente de un avaro con ideas mercantilistas. A estos mercaderes tanto les da si en un aula hay treinta como cuarenta: para ellos no son personas, son sólo cifras, gastos, no inversión en seres humanos que hagan una España mejor que la que los últimos gobiernos de inútiles, zascandiles e inmorales les han legado. “Gastos” que hay que recortar.
…………Mi drama es que no puedo dejar de ver a mis alumnos como personas. Que en ellos veo a Soufiane, al que trajeron de Marruecos con ocho años, sin hablar ni una palabra de español. Tiene graves carencias de base, pero con su empuje, su voluntad, su disciplina ha llegado hasta primero de bachiller. Le va a costar, pero en su familia le han inculcado que debe aprovechar los recursos que el Estado pone a su disposición y ser digno de ellos con su esfuerzo. Colabora en cuantas actividades le proponga: lo mismo baila un rap con sus pequeñajos que se aprende un poema de Sófocles o de Kavafis para recitarlo en una actuación. Hizo llorar a todo el auditorio cuando, en la despedida a su profesora de Francés que lo acogió al llegar a los doce años al centro y veló por él como una gallina por sus polluelos, dijo, en su lengua trabada, con una inocencia e ingenuidad digna de admiración a sus diecisiete años, todo lo que le tenía que agradecer a esta docente. He de cortarle a veces las alas, pues, guapo y deportista como es, se pavonea como pavo real. Pero me admira observar cómo vela por su hermano menor, pues su padre para poco por casa, ya que trabaja donde le sale, ora en Francia, ora en Lérida. Es el primero en ofrecerse voluntario para hacer las tareas.
…………Me siento orgulloso de él. Como de mis otros estudiantes magrebíes, sobre todo de mis chicas. Me siento honrado de ser docente de Sara: adora a su progenitor, que trabaja como un mulo en obras y almacenes para darles estudios superiores y no duda en enfrentarse a los retrógrados de su comunidad, que lo critican por dar una educación occidental a sus hijas. Me entristece ver llorar a Sara porque algún cenutrio español se mete con ella por ser musulmana y la llama terrorista. Ella, una persona de una educación y una sensibilidad exquisita, que te da las gracias por haberla escuchado y consolado de sus cuitas. Ella, que puede dar lecciones de buena educación, de compromiso, de denuedo y disciplina al animal de bellota que la llama “mora terrorista”, por muchos genes hispanos de pura cepa que tenga aquél.
…………Pienso en Carolina, a la que no he dado clase nada más que un año, cuando ella tenía trece. Pero, desde entonces, sigue conmigo haciendo teatro y participando en cuantos rodajes en defensa de las Humanidades hagamos. ¡Qué bien queda en pantalla esa sonrisa suya! Carolina, a la que un cáncer le robó a su padre hace tres años. Carolina, cuya madre, Manoli, una heroína anónima de la vida pero de mayor talla moral y humana que muchos de los que ocupan la primera plana de los diarios, me confiesa que está muy agradecida porque su hija encontró refugio y consuelo a su dolor (adoraba a su padre y estaba muy apegada a él) en nuestro grupo de teatro Cervae Artifex.
…………Pienso en mis otros leones del teatro: Cristina, Ángel, Álvaro, Abdul y Raúl. En los que puedo confiar ciegamente, por los que estoy dispuesto a partirme la cara para garantizarles un futuro digno a sus cualidades.
…………Con ellos y con otros muchachos, con mis alumnos, con mis zagales he compartido buenos y malos momentos, dentro y fuera del aula. Les he abroncado cuando no se esforzaban y tiraban la toalla a la primera, como si estudiar fuera fácil y no requiriera un esfuerzo constante e ingrato, pues no se ve compensado a corto ni medio plazo. Les he intentado hacer ver que son la esperanza de una España mejor, que no cometan los errores que nuestros antecesores y nosotros hayamos podido cometer. Les he insistido que de entre ellos han de salir los notarios, los médicos, los ingenieros del futuro.
…………Me he tenido que tragar la rabia cuando Paco me interrumpió, como si bromeara, diciendo que ésos están estudiando en el colegio privado de élite, donde, ¡oh, curiosidad! , trabajaba, sin haber sido capaz de sacar una oposición, el inepto que gobierna desde hace lustros mi castigada comunidad. Colegio que siempre ha sido especialmente tratado y beneficiado. Paco decía que ellos, los que estudiaban en nuestros colegios e institutos públicos, como mucho llegarían a ser los jardineros o butaneros de aquellos otros. Indignado, pero viendo que, de seguir así las cosas, va a tener razón, he dicho que luchen para ser lo que ellos quieran ser, no lo que los otros, los que tienen padrinos y manejan el cotarro, quieren que sean.
…………Con mis zagales hemos rodado, junto con el director Pedro Pruneda, dos vídeos en defensa de las Humanidades, amenazadas por la barbarie ultraliberal y economicista que defiende el infame Wert y su cabildo de meapilas faescistas. Rodamos primero Gracias, Grecia, con el que conseguimos emocionar a la madre Hélade y salir en varios medios nacionales e internacionales. Jamás olvidaré las caras que ponían mis alumnos al verse en estudios de radio o televisión, lo ilusionados que estaban, la carita de pasmo que se les quedó al ser agasajados en la residencia oficial del embajador griego en Madrid, como deferencia por haberle rendido tributo a Grecia.
…………Con ellos acabamos de rodar, con el impulso arrebatador de mi compañera Paty, un vídeo en defensa ahora de la Filosofía, a la que también quieren mutilar. ¿Cuándo aprenderán estos talibanes merkelianos y aznaristas que lo que España necesita es más ética y menos religión?
…………Miro, entristecido, las aulas que se van vaciando. Intento recordar las caras de los que se han ido a buscar su destino fuera de estos muros. Siento nostalgia. Pero también rabia e impotencia, porque no he podido dar todo lo que podía a las personas que la sociedad ha puesto a mi cargo. Porque no puedo más, porque me siento incapaz para tener más alumnos que este año y tener que prepararme más asignaturas para las que no he sido formado. Porque ellos tienen derecho a contar con profesores especialistas, motivados, ilusionados y comprometidos.
…………Porque a mi alrededor, entre mis compañeros, sólo veo caras desoladas, derrotadas, desilusionadas. Porque están destruyendo con los recortes la educación pública. Porque mis alumnos, mis zagales, mis hijos sólo pueden contar con ésta para labrarse un camino en la vida.
…………Cierro las persianas. Apago las luces, mientras me despido de los que han sido mis muchachos. Y, ya casi sin fe, ruego a mis dioses que me concedan las fuerzas suficientes para seguir amando esta profesión e intentar dar lo mejor de mí a los chicos que me encomienden en el futuro. Pero sé, para mi desgracia, que los dioses nos han abandonado y sólo nos han dejado a los chupacirios de Wert y Rajoy, a los tecnócratas de Merkel y Bruselas. Y ellos sólo creen en el dios Mercado. Para ellos, mis alumnos, mis hijos, sólo son carroña.
…………Adiós, mis muchachos; adiós, alumnos míos. Gracias por haberme enseñado tantas cosas, gracias por hacerme creer que, con algunos de vosotros, los bárbaros no podrán y que España aún tiene esperanzas.
…………Os prometo que intentaré luchar con dientes y empellones, si falta hiciere, para que podáis elegir vuestro rumbo en la vida y no os obliguen a emigrar de vuestra España, ni os fuercen a ser las putas y chaperos de los millonarios que vengan a Eurovegas, ni los lacayos de los alemanes, holandeses, nórdicos y británicos que practican el turismo basura y tratan a los españoles (a los mediterráneos todos) como el basurero de la Troika.

58 comentarios

  • Dile a Paco que no es cierto que sólo puedan ser jardineros. Dile que yo estudié en un colegio público, en el que casi la mitad de la clase acabó en la cárcel, pero que yo soy médico. También un trabajador público, también con mi trabajo como forma de resistencia a este robo y expolio de nuestro futuro. Que no se rindan; no tienen opción.

  • Gracias, Jerónimo: yo también estudié en un colegio público, de pueblo, y nuestros maestros y profesores sacaron de nosotros dos maestros, dos profesores, un médico, un notario, varios autónomos y algunos agricultores.
    Por cierto, mi Paco ha aprobado Selectividad. El futuro es suyo. La gente de bien hemos de luchar porque no se le cierren las puertas en su país.
    Un saludo.

  • Responder junio 18, 2013

    Elvira

    No puedo hacer otra cosa que darte las gracias por ponerle palabras a lo que siento todos los días. Describen a la perfección todas las sensaciones que me martillean el corazón, aunque con otros nombres. Yo recordaré siempre a Noemí, Anabel, Mario, Yolanda, Antonio… cada uno con sus circunstancias. Pero puedes respirar tranquilo. Porque juntos vamos a conseguir que todos ellos tengan las ganas, la fuerza, el conocimiento para cambiar las cosas. Porque somos importamtes aunque se empeñen en machacarnos. No pierdas la ilusión, Arístides Mínguez. Somos muchos los que estamos contigo.
    GRACIAS.

    • Gracias. Luchemos, mientras podamos y nos quede esperanza, por ellos, por nuestros alumnos, porque salgan personas honestas y con criterio propio.

  • Responder junio 19, 2013

    Reyes Mota

    Suscribo tus palabras. Gracias. Ut desint vires…

  • Responder junio 19, 2013

    Juanjo Romero

    Me has emocionado. Yo soy también docente, aunque sea a tiempo parcial, y me he sentido totalmente identificado con las sensaciones que describes. También coincido contigo en que, a pesar de todo, el mensaje final debe ser de esperanza; el oficio de maestro o profesor tiene sentido, porque una frase, un ejemplo, una invitación al optimismo puede cambiar el futuro de estos chicos.
    También me gustaría decirte que no todos los colegios concertados son iguales; en el que yo trabajo hay la misma proporción de alumnos emigrantes que en el resto de colegios públicos y no se paga absolutamente nada; también sufrimos las carencias de presupuesto que el resto de la enseñanza y me atrevería a decir que aun más. No sé si sabréis que una plaza en enseñanza concertada le cuesta al Estado la mitad que una plaza pública.

    Y por último, quiero darte un mensaje de ánimo; simplemente leyendo estas palabras que has escrito se comprende que eres un buen profesor, que los alumnos te importan y que guardarán toda su vida un buen recuerdo de ti.

    Recibe un afectuoso saludo.

    • Gracias por empatizar con los sentimientos de un atribulado profesor.
      No tengo nada contra los colegios concertados, pero lo que dices de que le cuesta menos al Estado, eso me parece triste y pensado sólo desde parámetros economicistas y tecnocráticos. Hay, además, un calvario que no tienen que pasar las personas que han elegido trabajar en la concertada: una oposición inhumana en un tribunal imparcial (que a muchos lleva años y años preparar, con la frustración que ello implica), destinos itinerantes a cientos de kilómetros de tu casa (yo aprobé en Galicia, a 1000 kms. de mi hogar, pasé 6 años en Huelva y he necesitado, en total, 23 años para acercarme 5 kms. a casa). Muchos compañeros hacen cientos, miles de kms. al año para ir a trabajar a sus destinos.
      Creo que muchos de estos males no se tienen en la concertada, ni privada. Se tendrán otros como la incertidumbre, el sometimiento a la ideología o gustos de los gerentes, etc., etc.
      Lo que importa es que estamos en el mismo barco y que ambos estamos siendo machacados por la plutocracia y tecnocracia imperante, lo que acaba dañando también a nuestros alumnos.
      Un cordial saludo.

      • junio 19, 2013

        Juanjo Romero

        En lo de las oposiciones te doy toda la razón.

      • junio 20, 2013

        Blanca

        Tus palabras dan voz a lo que vivimos a diario mis compañeros y yo, por lo que no me queda más que felicitarte por haber descrito tan fielmente la sensación de desesperanza y sometimiento que experimentamos los docentes de esta “España nuestra”, que algunos se han empeñado en destruir a costa del futuro de nuestros niños.No podría estar más deacuerdo con todo lo que escribes.
        Con todo, salvo en la referencia a los Centros Concertados. Yo trabajo en uno de ellos, y te puedo asegurar que, aunque como bien dices la problemática puede ser distinta, estamos igualmente siendo maltratados y ninguneados, e incluso utilizados como arma de confrontación política, cuando nuestro objetivo es el mismo que expones en tu escrito:contribuir a dar un futuro con dignidad a nuestros alumnos.
        Sufro mucho cuando veo que, los que yo considero mis compañeros de profesión, los trabajadores de la enseñanza pública, nos atacan viendo en nosotros al enemigo, cuando el enemigo es bien distinto,y es el que has nombrado en tu redacción.Si todos lucháramos por una educación de calidad, sin hacer distingos, otro gallo nos cantaría, y seguro que tendríamos más fuerza.
        De nuevo, felicitarte por lo que has escrito.Con seguridad, seguiremos peleando con uñas y dientes por lo que creemos justo, pues son las caras de nuestros niños y sus historias las que nos impulsan a no tirar la toalla.

  • Responder junio 19, 2013

    José Ignacio

    Hola.

    He leído el artículo de cabo a rabo. Si bien yo no he gozado apenas de las bondades de la educación pública, mis padres, ambos dos, han dedicado más de 30 años de sus vidas a la enseñanza en casi una veintena de centros de media Andalucía entre ambos, de ahí que tenga una especial sensibilidad por todo lo que comentas.

    En estos últimos años cuesta mucho mantener la dignidad de una profesión que en todo el mundo es respetada: ya no son sólo los recortes aplaudidos por la infame banda de villanos que nos gobierna, sino por leyes anteriores que permiten que pobres chiquillos, al revés que Paco, no se enderecen con los años por tener carta blanca hasta los 18 años, cuando ya no hay vuelta atrás y su inminente futuro es dar tirones de bolsos a viejas, la cárcel o cualquier cuneta alejada de la mano de Cristo.

    Toda esta parrafada sólo es para seguir animándote a que el año que viene sigas ayudando a los proyectos de ciudadanos que recibirás en tus aulas a ser personas de bien; como digo siempre, “si no nos ayudamos entre nosotros, ¿quién lo hará? ¿Los de las barbas?”.

    Un saludo.
    José Ignacio, 27 años, informático de ciclo superior.

    • Agradezco sobremanera tus palabras, José Ignacio, y tu aliento.
      Intento dejarme el alma con mis alumnos, pero me desalienta, me descorazona ver que a mis superiores no les importa que estén hacinados, sin personal capacitado y especializado para ellos. Que sólo les dejen la puerta abierta para salir de España, los mejor preparados, a por trabajos basura para la escoria centroeuropea. Ellos se merecen (nos merecemos) algo mejor. Ellos son nuestro mejor capital; han de ser considerados una inversión de futuro y no un gasto en el que se puede recortar.

  • Responder junio 19, 2013

    juan palomero

    Arístides,
    tu labor como docente es encomiable, de eso no cabe la menor duda, pero después de mi experiencia con mis hijos en la enseñanza pública, me decidí por la concertada, y no me arrepiento de ello.

    Para no cansarte demasiado (ni a ti ni a los posibles lectores), mis razones para ello, resumidamente, fueron éstas:

    1. Nulo respeto de algunos de los compañeros de mis hijos hacia los profesores. Alguna sanción, pero continuaban allá. No quería que mis hijos fueran testigos de aquéllo, de aquel bochornoso espectáculo.

    2. Un tutor lamentable que no me avisó a tiempo que uno de mis hijos sufría acoso escolar. Todavía está en tratamiento psiquiátrico, y el acosador está de nuevo en el centro…..

    3. Tráfico de drogas en el patio del instituto (marihuana). Todo el mundo sabía lo que estaba sucediendo, y la dirección no tenía “arrestos” para ponerle freno.

    Bueno, hay más cosas, pero termino aquí. No quiero decir que en la concertada esto no ocurra, pero se actúa con celeridad, y sin tantas contemplaciones. Me cuesta un dinero, sí, pero lo pago a gusto, siento decirlo así. Hay cosas que no quiero que presencien mis hijos, y un consejo: o actuáis con más contundencia y rigurosidad, o acabaréis siendo una escuela para únicamente los más desfavorecidos de la sociedad, lo cual tampoco es justo.

    Un saludo lleno de admiración.
    Juan.

    • En primer lugar, Juan, gracias por leerme. Siento las malas experiencias que has pasado en la pública. No soy endogámico y sé que impresentables hay en la pública, pero también en la privada y concertada.
      Yo sólo quiero dignificar la educación pública y que no la conviertan en el vertedero de lo que no quieren los otros. Aquí trabajo y aquí tengo a mis hijos.
      Lo que no consiento es que quieran hacer negocio con la educación (ni con la sanidad) deteriorando escuelas e institutos públicos para favorecer a los concertados o privados, donde trabajaron algunos de los gobernantes o trabajan algunos de sus familiares.
      Eso no es ético.
      Y es cierto: hay que dignificar la enseñanza, tanto pública como concertada, porque no es un gasto, sino una inversión. En seres humanos.
      Un cordial saludo.

      • junio 21, 2013

        Borja Contreras

        Arístides, gran artículo. Y estoy de acuerdo también en todos tus comentarios salvo en una cosa: los empleados de los centros concertados se deben a una empresa privada financiada con fondos públicos. No creo que sus intereses se parezcan mucho a los nuestros, del mismo modo que ocurre en otros servicios como la sanidad, por ejemplo.
        Y no es un ataque a los trabajadores de la concertada. Es un hecho.

  • Responder junio 20, 2013

    paloma carrión

    Interesante debate.

    Bueno, los docentes dela enseñanza pública, los funcionarios con plaza definitiva o en expectativa de destinación, han tenido que ganar unas oposiciones, y los de la concertada o privada no, y esto se debe tener en cuenta, además de haber tenido que pertenecer a una lista de interinos que en muchas ocasiones te obligaba a trabajar lejos, o muy lejos, de tu lugar de residencia por unos meses. Aunque hay varios aspectos que se deben mencionar a favor de la concertada, o de la privada a secas, sin concertar.

    Estoy de acuerdo con juan palomero: en la privada (concertada o no) se es mucho más riguroso con la disciplina. El nombre y reputación del centro educativo están en juego, y no se pueden tolerar según qué cosas. Esto es así. Los docentes de la pública muchas veces olvidáis que vuestro lugar de trabajo es el propio centro, y no lo cuidáis como se merece, muchas veces pensando en una promoción personal o laboral.

    En la privada, concertada o no, el absentismo laboral del profesorado es mucho menor. Bueno, como en cualquier empresa privada. A los caraduras, rápidamente se les “pilla”, y según dónde trabajes, te puede costar el puesto. En la pública, esto es imposible. Alguna mala cara de los compañeros de claustro, de la dirección, pero nada más, a no ser que la cosa sea escandalosa y se envíe al inspector. Sé de lo que hablo.

    Es cierto lo que afirma juan palomero: en la privada, el comportamiento inadecuado del alumnado también se da, pero se es mucho más contundente, aunque cuando la cosa es grave, o muy grave, se intenta esconder el problema para no dañar la reputación del centro educativo.

    Lo privado no es sinónimo de “mejor que lo público”, pero en lo que a educación se refiere, se cuidan más algunos aspectos esenciales, aunque no se puede generalizar, claro.

    Por otra parte, también es cierto que la inmigración va a parar mayoritariamente a la educación pública, y esto tampoco es justo, porque la concertada se financia con fondos públicos, no lo olvidemos.

    El problema es complejo, pero la educación pública, cuando la situación económica mejore, lo va a pasar muy mal, peor que ahora. Pensad en esto, Arístides.

    y felicidades por tu entrega, aunque muchos y muchas no la sepan ahora valorar.
    Paloma.

    • Responder junio 23, 2013

      Mario

      En la concertada lo que pasa es que el alumnado es ya de entrada mucho menos conflictivo. Y eso de que se actúa con contundencia… yo trabajo en la concertada y el claustro entero nos quejamos de la falta de la misma precisamente. Al final los niños son clientes, o sus padres mejor dicho, y la dirección del centro se preocupa mucho de tenerlos contentos, y si eso significa no sancionarles no tienen ningún problema; una charlita de paripé y ya está.

  • Responder junio 20, 2013

    ramiro nogales (antes Juan Palomero)

    ¿Y la discrimación salarial, qué? Los de la pública cobráis más y trabajáis menos y sin tanta presión de la directiva del centro, y si sois funcionarios, ya podeis faltar tres o cuatro días sin dar ninguna explicación……pero claro, “habéis aprobado unas oposiciones…..”, y ese “mantra” os otorga “patente de corso” para muuuuchas cosas (entre ellas , dos meses enteros de vaciones en verano, como si os queréis rascar la entrepierna). Muchos de la concertada trabajamos en julio.

    No, no me dais envidia, no es por eso. Sé el tipo de alumnado que teneis, con algunas excepciones. Sí, soy clasista, lo reconozco. En realidad, todos los somos en algún grado, si somos sinceros. Lo demás, hipocresía barata.

    Así que a llorar menos……que sois unos privilegiados laborales, a pesar de todo, y algunos abusáis de ello sin ningún reparo, os poneis “divinos”………con la mierda que habéis llegado a tragar durante el curso……….

    • Juan o Ramiro: quien no quiera trabajar en la concertada o en la privada, puede presentarse a unas oposiciones o probar suerte en una lista de interinos. El problema es que no todos son capaces de aprobar unas oposiciones sin amañar, donde de nada valgan los padrinos, y que éstas exigen sacrificios innumerables que sólo conocen los que por ellas han pasado.
      Luego está que te pueden destinar a cientos de kms. de tu casa y pasar años lejos, muy lejos y jugándote la vida a diario en la carretera.
      Creo que los de la concertada y privada no pasan por esto, aunque sé que ellos tienen que cargar con otra cruz, por supuesto.
      Te animo a presentarte a las siguientes oposiciones si tan injusto te parece el trato que se recibe en la concertada.
      Y ojo, pienso que pública y concertada deberían ir de la mano. El enemigo es otro: Wertfemo y los faescistas de la FAES y los de la Troika merkeliana. No quememos fuerzas luchando ‘inter nos’.

      • junio 25, 2013

        juan

        Sólo añadir una cuestión: la disciplina no es mayor en la privada o en la concertada que en la pública, lo que si es cierto es que los alumnos que son expulsados de cualquiera de ellas suelen ir “a caer” a un centro público, en los que con suerte y mucho esfuerzo, pueden acabar sus estudios.
        Y sólo otro apunte, lo siento pero no todo el mundo es clasista ramiro, a muchos, en cambio nos parece que las clases son un invento de la cúspide para seguir disfrutando lo suyo y lo de los otros.
        Enhorabuena y muchos ánimos para el año que viene, en el que casi seguro continuaremos con los recortes

  • Responder junio 20, 2013

    Miguel

    Hola Arístides,

    un muy bonito artículo con un buen hilo conductor y un buen chorro de verdades. Yo no sólo estudié en la pública sino que mi familia entera se ha empapado de ella, pues mis padres son ambos maestro y profesor en la educación pública y conozco desde dentro el esfuerzo en casa, las preocupaciones, y la empatía que puede llegar a haber.

    Creo que parte del problema es el inmovilismo de las distintas corrientes de opinión, a veces parece que hay poca gente dispuesta a mejorar las cosas o solucionar el problema y mucha gente dispuesta a gritar más alto que el de la opinión contraria, tan sólo para poder ser el que lleva la razón. Como bien has dicho se ha malgastado mucho dinero en la educación pública, y seguramente con un 30% menos de gasto se podría dar un servicio igual de bueno… El problema es dónde recortar, y los beneficios de quién deben primar. Por ejemplo, se podría empezar por reducir a cero el gasto en financiar escuela privada (gasto que llega al 50% en Madrid, p.ej.), eliminar los libros de texto en favor de contenidos online, etc…

    Hay mucha gente con muy buena predisposición e ideas, pero no me extraña que la situación actual, en la que los recortes dejan claro que ni los profesores ni los alumnos le importan un bledo a nadie, le quiten las ganas de seguir adelante al más pintado.

    Lo que más me apena es ver la cantidad de gente que se marcha del país forzada. Yo me marché hace unos años por iniciativa propia y aventurera casi, pero cuento más tiempo pasa uno fuera, más se enraiza, y llegan los hijos, y se suceden los trabajos, y pasan los meses y las estaciones se repiten una y otra vez… Hasta que te sientes en casa.

    Un saludo afectuoso

    • Siento, Miguel, que te vieras forzado a salir de España para buscarte a ti mismo. Me da la sensación de que el país no puede permitirse el lujo de perder a gente como tú.
      Gracias por tus palabras.

  • Responder junio 20, 2013

    ramiro nogales (antes Juan Palomero)

    Bueno, no soy Juan Palomero….no sé a qué viene esta confusión con los nombres.
    No, Arístides, ya te he dicho que no me dais envidia, porque sé con qué toros lidiáis durante el curso. Bueno, más que toros son “morlacos”,y algunos y algunas trabajáis más de mamporreros que de docentes. Es normal que cobréis algo más, porque haceis de seguratas al mismo tiempo que enseñáis lo que os dejan algunos energúmenos. Sé de las humillaciones a profesores y profesoras en institutos públicos de Cartagena. Joder, joder, joder……y muchos y muchas se callan por miedo…..
    Si no me despiden, no creo que me presente a unas oposiciones a instituto público. Trabajo muy a gusto en mi centro, pero no entiendo por qué trabajáis menos horas que nosotros. Vuestros resultados son peores……es un sinsentido…..menos horas de trabajo, más sueldo y peores resultados…….no, no me cambio, pero no hables de “ir todos de la mano”.

    • César Noragueda
      Responder junio 21, 2013

      César Noragueda

      Disculpe que interrumpa tan interesante debate, don Juan, pero me va a permitir explicarle que es inútil insistir en quién no es uno cuando comenta aquí desde la misma dirección IP (ya no sirve de nada que se preocupe de cambiarla) y con idéntico estilo, sobre todo cuando no es el primer artículo en que lo hace.
      Dicho esto, le sugiero que, si pretende seguir debatiendo, a lo que yo mismo no me opongo, hágalo con un único alias, absteniéndose de usar esa vieja técnica de ‘troll’ que es multiplicar sus nombres. En caso contrario, no le quepa duda de que, en cada una de sus intervenciones, se añadirá junto a su nuevo alias eso de “antes Juan Palomero”.
      Gracias por su atención.

      • junio 25, 2013

        Rosa Torres

        Ramiro o Juan Palomero, como prefieras. Tengo una hija de 24 años que acaba de terminar un máster y que toda su educación la ha recibido en la ESCUELA PÚBLICA y en la Universidad Pública.
        Es una buena persona, además de educada que reconoce los valores de las personas y que sabe que el esfuerzo personal es básico para salir adelante. Eso lo ha aprendido en la escuela pública gracias a algunos profesores que creían en sus alumnos

    • Responder junio 25, 2013

      juan

      eso de que sacan mejores notas/resultados será en tu centro o en tu ciudad porque en el resto los alumnos de la pública son iguales y generalmente mejores, pero como muestra un botón:
      http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/06/24/madrid/1372104306_173801.html
      saludos

  • […] La lección del maestro […]

  • Responder junio 21, 2013

    Estitxu Espejo-S.

    Maravilloso y triste artículo, Arístides.
    Yo acabo de dejar mi profesión porque he decidido dar el paso que siempre he temido y dedicarme a la enseñanza. Precisamente en estos tiempos. Quiero servir de algo de verdad después de varios años dedicándome a la gestión cultural, o mejor dicho, al márketing de entretenimiento.Me engañaron…
    Héroes como tú sois mi ejemplo, mi referente, y las cosas que conseguís hacer en vuestros alumnos, lo que me anima a querer formar parte de algo en vías de destrucción.
    Gracias. Por defender las Humanidades y por defender la Educación, así, en mayúsculas gordas e importantes.

    • Estíbaliz, nada me ilusionaría más que darte la bienvenida a esta sufrida, desprestigiada pero hermosísima profesión.
      Ojalá los hados te sean propicios y puedas cumplir tus sueños.
      Y nada de héroes: simples mortales, cansados y humillados, pero aún no derrotados del todo.
      Gracias.

  • Responder junio 22, 2013

    maria69

    Buenos días.
    Ayer mis hijos me entregaron sus boletines de notas. No se quién estaba más emocionado, si ellos o yo. Yo ya sabía los resultados, porque sigo muy de cerca su trayectoria, y junto a ella, la guerra fría, la descolonización, los pueblos prerromanos, los sistemas de ecuaciones, el verbo être…y tantas otras cosas que ya se me pierden y que casi ni recuerdo haberlas estudiado yo.
    Leo los libros que les recomendáis a ellos, incluso los voluntarios, repaso sus tareas, apuntes y trabajos. Ayudo a filtrar las informaciones que se descargan de la web…en fin intento colaborar en esta tarea, que es sacar lo mejor de estos chavales que serán dentro de poco, un futuro, nuestro futuro.
    Os admiro en general a todos los profesionales de la enseñanza, porque intentáis llevar a buen puerto un barco cargado de personas con sueños, con esperanzas, con espinillas, con muchos problemas, con historias personales abrumadoras… y solo disponéis de vuestras ganas de remar, porque los sopla-gaitas que nos gobiernan están reduciendo medios y personal, además de aumentar los alumnos por clase, marginando a los más necesitados y excluyéndolos del sistema.
    Solo puedo daros las gracias por vuestro esfuerzo sobrehumano, por vuestro tesón, por vuestro compromiso con los chavales y con nosotros, sus familias.
    No os sintáis solos porque somos muchos los que os arropamos y colaboramos en la sombra con vuestra misión, que debe ser la de todos: enseñar a los chavales a aprender, a interpretar el mundo, a luchar contra la injusticia, a ser críticos con la realidad, a construir un mundo más justo, a combatir las desigualdades, a enriquecerse culturalmente, en definitiva a ser mejores personas.
    No te rindas porque yo nunca me rendiré y mis hijos tampoco. Y ellos nos necesitan.
    De nuevo gracias y felicidades por tu ingente trabajo y el de tus compañeros.

    • María, sinceramente emocionado y agradecido por tu comentario. Orgulloso de ti como profesor y padre que soy. Ojalá y cundiera más tu ejemplo.
      Por gente como tú merece la pena seguir en la trinchera.

  • Responder junio 22, 2013

    Paqui Pérez Fons

    Hola Arístides,

    Ayer me emocioné leyendo esta entrada, a la que llegué a través de Maruja Torres. Hace unos meses también vi el vídeo que realizasteis en defensa de la Cultura Clásica. Y además, también me bato cada día en la enseñanza pública por las mismas causas que tú: por corregir desigualdades, para que todos puedan tener las mismas oportunidades, para que el entorno en el que nacieron no condicione su futuro… Nos lo han puesto muy difícil y seguirán intentando noquearnos y que acabemos tirando la toalla. Y precisamente por eso, no podemos rendirnos. A pesar de que los dioses se conjuraron contra Ulises, consiguió regresar a Ítaca. No podemos dar a quienes nos malgobiernan la satisfacción de vencernos. Todos los que nos tomamos la educación como mucho más que una profesión alimenticia, tenemos un compromiso con nuestros alumnos y no podemos fallarles y ahora menos que nunca. Yo trabajo en un entorno rural, donde las principales salidas para la mayoría de mis alumnos eran la construcción, el campo y peluquería y considero un triunfo cada vez que un alumno de origen humilde consigue burlar el destino que no ha elegido y sigue estudiando. Será más difícil, pero tiene que seguir siendo y ésta es la tarea que nos toca facilitar.

    He puesto el enlace a esta carta de despedida en el blog que tengo con mis alumnos de 4º ESO. Muchas gracias por expresar lo que tantos sentimos muchas veces. Mucho ánimo y a seguir luchando. Te dejo una cita de Napoleón Bonaparte que me gusta mucho: “Valiente no es que el tiene fuerzas para salir adelante, sino el que sale adelante cuando no le quedan fuerzas”. Saludos.

    • Sólo puedo decirte que es para mí un orgullo el compartir barco y trabajo con personas como tú.
      Gracias, semper.

  • Responder junio 22, 2013

    Sebastián

    Estoy de acuerdo en todo lo que dices a partir del párrafo tercero.
    Pero en los tres primeros párrafos das a entender un funcionamiento y una organización de clase que yo pienso que provoca aún más el rechazo del alumnado, sobre todo los más activos y movidos.
    Yo no creo que la solución sea, “Que tengan consideración a las horas de preparación que he tenido que echar en casa para poder darles una clase en condiciones”. En lo que depende de los docentes (yo soy docente), pienso que debemos buscar la manera de que los alumnos trabajen en clase. La clase debe funcionar como un taller.Aunque no existen soluciones milagrosas, sí hay maneras de trabajar que consiguen una mejor implicación del alumnado.
    Un abrazo.

  • Responder junio 23, 2013

    Paqui Pérez Fons

    Un vídeo que nos recuerda por qué hay que seguir adelante: http://goo.gl/UBLFA.

  • […] en tres grandes pedazos, porque tres son los temas de los que me gustaría hablar. Anteayer leí un artículo de nuestro colega Arístides Mínguez que literalmente me hizo llorar, en el que narraba los duros […]

  • Responder junio 24, 2013

    Michael Collis

    Gracias por escribir unas verdades como puños con un estilo tan sublime.
    Sólo quería expresar que lo que se me ha venido a la mente es la imagen de la película de Steven Spielberg “La lista de Schindler”. Esa parte en la que al personaje que interpreta Liam Neeson se le llenan los ojos de lágrimas por no haber podido salvar a más personas y el personaje de Ben Kingsley le recuerda que la lista es vida…
    Mi madre ha sido profesora toda su vida, así que conozco perfectamente el sacrificio que supone esa dedicación absoluta hacia el alumnado.
    ¡Ánimo y a seguir impidiendo que nos devuelvan a la Edad Media!

    • Pues viniendo de una madre profesora, comprenderás que lo que digo lo siento como llaga en el alma. Gracias por tu empatía.

  • Responder junio 24, 2013

    Xiki

    ¡Ánimo Arístides! Hacéis falta,hacemos todos falta para esquivar los planes que esta panda tiene para nosotros.

    (Y un ¡olé! y mi enhorabuena por la pulcritud y la corrección ortográfica y gramatical, así deberían comunicarse, o al menos ser capaces de hacerlo, todos los maestros y profesores)

  • Responder junio 24, 2013

    Pues anda que en la Universidad

    Qué envidia, 36! Si tuvieras los 125 que tengo yo en uno de mis tres grupos de primero, exactamente con las mismas hormonas todavía, con el mismo espíritu, y encima con el nulo nivel cultural, académico y de todo tipo que traen de esa Secundaria de tolerancia absoluta, digo yo que entonces te volverías loco.

    Cuentan de un sabio que un día
    tan pobre y mísero estaba,
    que sólo se sustentaba
    de unas hierbas que cogía.
    ¿Habrá otro, entre sí decía,
    más pobre y triste que yo?;
    y cuando el rostro volvió
    halló la respuesta, viendo
    que otro sabio iba cogiendo
    las hierbas que él arrojó.

    Pues ahí andamos…

    Creo que partes de una base fundamentalmente errónea, a la luz de tus conclusiones: una parte importantre de esos que tienes en clase son unos perfectos bordes que mañana votarán a un Le Pen como peones analfabatos funcionales, o serán emprendedores que evadirán impuestos…o emigrarán para ser a la vuelta unos empresarios hijos de puta que explotarán a sus propios conciudadanos.

    Seguro que hay forma de enfrentarse a eso. Pero lo cierto es que la LOGSE y la LOE no la han mostrado, y ahora pagamos las consecuencias. Wert y los suyos no necesitan mostrarla; les importa un pito el asunto, salvo en lo que pùeda servir para que las privadas hagan más negocio. Pero tienen, en esa actitud derrotista y gafapatista que quiere abrazar al mal estudiante bueno, al gamberrete a integrar, al cabroncente a aceptar, al hijo de puta a tolerar, tiene, decía, una excusa estupenda para poner en marcha sus programas de desmontaje de la enseñanza pública.

    Y es que mi abuela decía algo muy simple, como todas las cosas que decía: donde no hay orden, él solo se pone.

    • Amigo mío, en el país de los ciegos, el tuerto es el rey.
      Tienes razón de quejarte de sufrir en la universidad una clase de 125 personas. Pero no caigas en el error de culpar de la deficiente preparación y motivación de los alumnos a la Secundaria, como tampoco los de Secundaria han de culpar a los de Primaria.
      Tengo muy claro que los culpables son los políticos y pedagogos de despacho, que no han pisado un aula en la vida, que han diseñado unas leyes educativas a cada cual más horrendas. Nuestros alumnos (entre los que están ahora mis hijos) son sólo unas víctimas.
      Te pongo sólo un ejemplo: de los 140 alumnos que empezaron 1º de ESO en mi instituto, sólo 10 han hecho selectividad. O sea, lo que os llega a la universidad es la crème de la crème. Piensa eso e imagina cómo serán los pobres infelices que se quedan en el camino.
      Un saludo.

  • Responder junio 25, 2013

    ramiro nogales (antes Juan Palomero)

    Don César Nogareda…..pues está usted muy equivocado……

  • Responder junio 25, 2013

    ramiro nogales (antes Juan Palomero)

    Además de ser algo faltón…..

  • Responder junio 25, 2013

    Maximino Gil González

    Απο που να αρχίσω ; 10 años van que me jubilé. Somos 7 en la familia y todos hemos acabado en la enseñanza (pública)
    Os podéis imaginar le remue menage al leer este foro. Como si estuviera aún en la sala de profesores.
    Tristes tiempos. Un sunami ha barrido culturas enteras. A partir de ahora en el mundo entero el 90 % serán cuasiesclavos, y el otro 10 ricos y políticos.
    Εδώ σας θέλω. = Aquí os quiero ver.
    Lo del griego es deformación profesional.
    Felicidades a Aristides y a todos los que trabajan por un mundo más justo, más armónico, más feliz…
    Marcial dice que no escribe si sus versos nadie lee. No existen políticos a quien nadie escucha . Con los media de ahora , con imaginación y voluntad puede haber remedio antes de que nos empujen al precipicio. Saludos. Γεία

  • Responder julio 1, 2013

    Tita

    Qué reflexiones tan hermosas.Son puro sentimiento escrito con esa capacidad que solo puede tener alguien a quien los demás le importan mucho.
    Soy maestra de un centro público modesto al que asiste alumnado diverso, es un universo maravilloso de vida, con sus diferencias, problemas, diversidad. Un mundillo en el que las criaturas tienen la oportunidad de sentirse incluidas en la vida normal,sus padres se preocupan de que sus hijos vivan en el mundo real para que aprendan a desenvolverse en él con naturalidad. Hay gente muy formada que tre a sus hijos a nuestro cole por convencimiento, otros por cercanía, otros por necesidad, pero nadie, nadie se plantea alejarlos de “los otros”.También recibimos con los barazos abiertos a los niños que salen rebotados de los 4 centros concertados que nos rodean, rebotados en muchos casos por acoso de pequeños y altaneros déspotas, rebotados porque no llegan al listón. Cuando acaban la primaria muchas de estas familias ,humildemente, nos dan las gracias por cumplir con nuestro deber.
    A Juan Palomo, o como se llame, no acumule tanta envidia o lo que sea, todo eso se transmite y sus alumnos no precisan de alguien tan resentido, bastante tendrán ya con tratar de entender que son personas “superiores” que no se mezclan con “los malos”

  • […] y emotivos que he leído es de un profesor de secundaria llamado Arístides Mínguez, se pueden leer aquí. Este post duele y […]

  • Responder julio 3, 2013

    alex

    Muy interesante el artículo y el debate. Me rio yo de los resultados de la concertada y de que tenemos el mismo público. La concertada debería desaparecer , dejar de financiarse con fondos públicos, pero ya sabemos que eso es imposible, pero no por eso dejara de disgustarme. La gente manda a sus hijos a la concertada para que hagan buenas amistades y tengan más nivel, cuánta hipocresía y cuánto clasismo.
    Una orgullosa profesora de la pública y cuyo hijo también estudia en la pública.

  • Responder julio 6, 2013

    Anónimo

    Muchos me acusarian de pelota y, por eso, no doy mi nombre. Soy alumno tuyo de esa clase de cuarto, muchas veces, yo también he sentido impotencia ante estos caciques que no se callan, ha mediados del curso me han dado ganas de tirar la toalla, pero no me he rendido y gracias a no rendirme, he aprobado los tres trimestres con un 8;5;5. Gracias profesor por enseñarme lo poco que sé, y el año que viene será más y mejor con latín y griego en primero de bachillerato.
    GRACIAS.
    Tu enchufado ;)

    • Mi querido anónimo:
      En primer lugar, gracias por no haber tirado la toalla. Y gracias mil por no haber acabado harto de mí y seguir leyéndome.
      Ten por seguro que haré todo lo posible por vaciarme para enseñaros griego y latín y, sobre todo, para haceros amar Grecia y Roma.
      Espero que los dioses nos sean propicios y que “los caciques” de dentro y de fuera del aula “no nos jodan la marrana”.
      Y ojo, que se te escapa alguna h.
      Un abrazo y feliz verano.

      • julio 6, 2013

        Anónimo

        Espero que el año que viene sea igual de divertido que este, y que en comportamiento mejoremos, yo, por mi parte, haré todo lo que esté en mis manos para que sea así. ¿Sabes quién soy?

  • Pues claro que sé quien eres: Anónimo, el que escribió el ‘Cantar de Mio Cid’ y el ‘Lazarillo de Tormes’, ¿no?

    • Responder julio 7, 2013

      Anónimo

      Que va, esos son mis antepasados, yo soy más moderno. A parte yo soy más de textos nás cortos, no ves que soy muy gandul.

  • Responder julio 9, 2013

    Ignacio

    Muy buen artículo que me ha hecho reflexionar mucho. Desde la distancia pues escribo desde Centroamérica te admiro en tu lucha que en este momento no es la mía pero alguna vez podría serlo. Yo siempre estudié en centros públicos y luego pude optar a estudios universitarios becado donde estudié filosofía y letras. Las cosas de la providencia o de tus dioses me trajeron a las américas para enseñar en un centro privado y por distintos causalidades he estado peregrinando por distintos países y colegios, siempre de educación privada desde hace 18 años. Mira tú por donde ahora soy director en un colegio en el que sus 820 alumnos pagan anualmente 7000 USD (haz la conversión a euros y multiplica…). Como podrás comprender mis luchas como director y docente son muy distintas a la tuyas pero haberlas haylas, desde luego es un gran reto trabajar con zagales como los que describes en tu artículo. A mi en cambio me toca trabajar con niños y adolescentes, tan pobres, tan pobres que muchos de ellos sólo tienen dinero.
    En cualquier caso colega y desde puestos distintos y lejanos los dos estamos en la misma trinchera. Un abrazo.

    • Bienhallado seas, Ignacio, de corazón, en este mísero antro de harpía.
      Sólo quiero darte la bienvenida y asegurarte que me ha golpeado el alma tu frase de que te encargas de niños tan pobres, tan pobres que sólo tienen dinero.
      Y, créeme, estás haciendo pensar, y mucho, a esta desencantada harpía.
      Es un honor saber que estamos en la misma trinchera.
      Que tu Providencia o mis dioses nos guarden.

  • […] […]

  • Responder abril 12, 2015

    PatriceOi

    Bisexual

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