…………Disculpen el vómito de estas palabras con prisa y probablemente sin cabeza ni sentido que me vienen a la boca. Es el ácido y el amargor que suben desde el estómago al conocer la noticia de la muerte de James Gandolfini. Hoy hace un mes exacto que “mi cotidianidad” se ha colado por los pasillos de un hospital, entre angustia, jugos que analizar, preocupación y batas blancas. Justo antes, en el lado aireado de la vida, en la normalidad perdida, me había quedado a seis episodios del final del segundo visionado de Los Soprano, ese que estaba degustando al detalle, que te permite calibrar con pausa sabia su grandeza. …………A seis episodios del final… Quizás, lo sé, las mejores horas de, a su vez, lo mejor que se hizo nunca para televisión me aguardaban para cuando llegara la calma. Que llegará. …………Los primeros días de un ingreso largo por experiencia sé que son sumamente delicados para un equilibro emocional que se mide en grosor de hilo. Es clave reservar un [...]
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…………“Pues a mí me funciona” no es solo el título de la estupenda columna de Sergio Parra; también es la excusa más habitual de los creyentes en terapias mágicas. Para ellos, da igual que su homeopatía, su quiropráctica, su reiki o su auriculoterapia no funcionen cuando se aplican en ensayos clínicos rigurosamente controlados: “Pues a mí me funciona”, dicen, intentando taparse los oídos con esas diecisiete letras para no oír ni una palabra más, como haría un niño al escuchar algo que no le gusta. …………Generalmente, la cosa termina ahí, pero en algunos casos no resulta suficiente. Puede que el interlocutor se ponga muy pesado, o que haya otras personas presentes, o que el “amimefuncionista” se dé cuenta, en el fondo, de que su terapia favorita resulta demasiado ridícula como para dejar las cosas así (y, sin ir más lejos, los cuatro ejemplos que he mencionado ahí arriba son especialmente ridículos). O puede ser, incluso, que no tenga “la mente abierta” solo de boquilla, sino de verdad, y sienta curiosidad [...]
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…………Durante el Romanticismo, muchos pensaron que el espíritu de un pueblo era observable y analizable en sus producciones culturales. Muy especialmente en la llamada “cultura popular”, pero también en los mitos que la literatura proporciona para establecer “un carácter nacional”. Los autores de la generación del 98 aportaron al programa regeneracionista la revisión y actualización de los héroes hispanos, siempre disponibles para rehacer la imagen de esa entidad problemática llamada España. …………No soy muy partidario de seguir esa línea, pero como juego, a modo de divertimento literario, me parece interesante tocar algunos de estos lugares comunes que son, en realidad, tópicos. …………El género literario español por antonomasia es el conocido como “picaresca”. En él, personajes de baja estofa luchan por la supervivencia —en una España imperial— a base de buscarse la vida engañando, timando, aparentando ser lo que no son. Los autores del 98 no se agarraron a estos personajes. Los suyos fueron principalmente el Cid Campeador y don Quijote. …………No queda nada que decir de estos. Por la historia [...]
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…………Inicio con este texto una trilogía de artículos con los que expresar mis ideas sobre los que probablemente sean los tres directores más venerados del cine norteamericano de todos los tiempos: John Ford, Alfred Hitchcock y Billy Wilder. Por supuesto que hay otros como Orson Welles, Raoul Walsh, Cecil B. DeMille, William Wyler, Howard Hawks, Ernst Lubitsch o Charles Chaplin. Pero estoy convencido de que los tres que he elegido representan mucho más cierto estilo de producción y de realización de películas, cierta estética cinematográfica norteamericana que se ha prolongado hasta nuestros días (con sus luces y sus sombras), y que han provocado, seguramente sin quererlo, cierto anquilosamiento intelectual de críticos y analistas de cine, para los que estos grandes popes son lo más parecido a un perfecto narrador en imágenes norteamericano (aunque ninguno de los tres era realmente estadounidense). Pero, aunque creo que su aportación al cine es esencial e incuestionable, también es intención de estos análisis profundizar de forma más objetiva en sus limitaciones y en sus irregularidades, [...]
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…………La clase queda vacía. Abro las ventanas para que se disipe el olor a humanidad. Huele a tigre en celo, como diría mi padre, que también se curtió por más de cuarenta años en escuelas públicas. Es lo que tiene trabajar en salas abarrotadas de seres humanos que oscilan entre la pubertad y adolescencia, con la revolución hormonal y psicológica que conlleva. …………En breve, tras el recreo, entran los de cuarto. Mi pesadilla: son treinta y seis. No me caben. Tenemos que colocarlos en grupos de tres para que compartan dos mesas. Es un colectivo endiablado: cinco son repetidores, tres han pasado con todas las asignaturas pendientes de tercero de la ESO por imperativo legal. A bastantes les importa un bledo sacarse el curso: vienen aquí porque se lo pasan mejor que en la calle, tienen a sus colegas y flirtean con las mozas o mozos de su edad, pero estudiar…, que estudien otros. Total, para acabar en el paro o arrancando alcachofas como sus padres… Los hay, en cambio, [...]
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